Principio Masculino y Femenino de los Signos Zodiacales

julio 13, 2017

La Astrología tiene sus orígenes en la antigua Babilonia y doctrina Hermética, cuyo referente fue Hermes Trismegisto, sacerdote del Egipto, que desarrolló un sistema de creencias metafísicas conocidas como el hermetismo. Uno de sus principios enuncia las polaridades que se manifiestan en todas las cosas que existen en el Universo.
La madre de toda la Creación se basa en el principio: Masculino (+) y Femenino (-).
Lo Masculino tiende hacia afuera, es decir el movimiento energético va desde el interior hacia el exterior. Mientras, el principio Femenino se refiere a la vida interior, al corazón, al recibir que también significa abrazar la propia intuición como guía de las decisiones. Sentirse amado desarrolla una sensación de seguridad interior que permite avanzar hacia una claridad interior e ir en dirección del principio Masculino de dar, de accionar y crear.
Sin la contención de lo Femenino la energía Masculina se perdería en lo infinito sin encontrar detención. La energía Femenina al revés sería un recipiente vacío sin lo Masculino. Además lo Femenino define la forma de la energía inicial desde donde sale la energía Masculina. Es un ir y venir. Esta es la razón por la cual en el Zodiaco se sucede cada signo Masculino y Femenino generando un movimiento creativo.

ARIES: Masculino.
Inicia el ciclo, es la primera chispa de energía, el BIG BANG, el que arranca, el pionero, el impulso, toda la energía es dirigida hacia fuera como una explosión. Es puro deseo y fuerza de voluntad. 


TAURO: Femenino.
Es el contenedor de toda la energía que explotó en el signo anterior. En Tauro se detiene el movimiento, hay inercia y lentitud. La energía irradiante al inmovilizarse empieza a tomar forma sólida. Toma importancia todo lo relacionado con el cuerpo, la solidez, el espesor y la conciencia de lo físico, como también la sustancia.

GEMINIS: Masculino.
La forma quieta del signo anterior comienza a moverse, se vuelve a desparramar  con la intención de contactarse con el afuera  e intercambiar. El movimiento vuelve a ser extrovertido, va hacia todos lados, sin una dirección específica, conectando, vinculando, relacionándose con el mundo exterior. Prueba variantes, interconecta, mezcla, combina, conecta.

CANCER: Femenino.
La energía busca cerrarse en sí misma. Es energía de contención, es el útero y lo que queda adentro es nutrido, alimentado, aislado del exterior y protegido para que pueda crecer sin interferencias. Lo que queda afuera es excluido. Este signo permite la aparición de los primeros lazos afectivos, dentro de todo eso que está contenido. Esa contención puede ser el útero, la madre, la familia, el hogar, la jurisdicción, el país o la nación. Todo lo relacionado a la emocionalidad, apego, pertenencia, sensibilidad y protección le pertenece.

LEO: Masculino.
El ser ha sido generado en el signo anterior. Fue contenido y nutrido, se le ha dado un apellido, ya pertenece a una familia. En este nuevo momento la energía se vuelve hacia afuera, se hace extrovertida y el ser quiere salir nuevamente, mostrarse al mundo, ocupar su propio lugar, pues ahora solo desea expresarse y decir “¡este soy yo!”, “acá estoy yo”. Es un tiempo de gran creatividad y autoexpresión.

VIRGO: Femenino.
De vuelta hacia una introversión. Estamos frente a un momento importante porque se comienza a efectuar un ajuste interno. Se siente la necesidad de reconectarse con el cuerpo, además de percibir que se forma parte de un sistema mayor, mucho más grande de lo que se puede imaginar. Ahora es ser al servicio, con humildad. El ser necesita adecuarse, buscar ser funcional y el perfeccionamiento, y la limpieza. Este signo sabe que el ego debe afinarse para una mejor manifestación. Se toma en cuenta que se obedece a un orden y que se precisa organización y orden. 

LIBRA: Masculino.
Se completó el perfeccionamiento del signo anterior y se tiene la plena conciencia de no ser el único, sino que existe un otro. La energía vuelve a salir al exterior y esta vez es consciente de que existe un “yo” y un “otro” claramente definido. Cada uno con su personalidad e identidad. La energía se mueve para buscar la armonía entre el yo y el otro y justamente la unión lo da el complemento en su movimiento de ir y venir. 

ESCORPIO: Femenino.
Una vez alcanzado la plenitud en el complemento del signo anterior, inicia una toma de conciencia a través del otro de las partes más desconocidas de uno mismo. De hecho cuando el “otro” empieza a incomodar es cuando uno se comienza a dar cuenta de algunas cosas oscuras. Es el momento de viajar hacia adentro donde se está librando una batalla sangrienta: el ego en la cual uno se reconoce, de la cual uno está orgulloso y con el que se maneja muy bien hasta que se encontró con un espejo en Libra, ahora está en plena batalla contra los monstruos del mal que quieren destruirlo. Es el momento en que se debe ver que “el mal” también forma parte del propio ser, aunque no le guste al ego tiene que morir y transformarse.

SAGITARIO: Masculino.
Ya se tiene conciencia de ser dos partes: blanco y negro, no uno u otro. No tiene sentido luchar, hay algo afuera que nos trasciende a todos, algo superior, algo que da un sentido a la vida y sólo se debe ir hacia él. Aparecen las creencias, la religión, filosofía y la espiritualidad. Surgen los maestros y guías, del mismo modo la confianza. Comienza una búsqueda de sentido, el que eleva el alma, la energía extrovertida va hacia afuera. 

CAPRICORNIO: Femenino.
De vuelta la energía se concentra hacia adentro. Es el momento de minimizar cualquier actividad que no sirve en el propósito del ser. Y con esa intención la energía se concentra, se convierte en esencia pura, para permitir un resultado concreto. Cada uno de estos momentos se va enriqueciendo con la experiencia que va conquistando desde que la energía inicial empezó la vida. Estamos en el décimo signo, en su materialización y exposición máxima de la manifestación ante la sociedad entera. 
  
ACUARIO: Masculino.
Es el momento del surgimiento y de la expansión de las creaciones. Este tiempo contiene las nuevas semillas para el futuro. Se tiene plena conciencia del grupo, la sociedad ya no es cada individuo por separado, que “termina en cada uno” sino que todos está relacionados entre sí, en una red y cada uno tiene que ver con el otro, voluntades unidas, conciencia tejida en una interrelación de todas unidades y participación.

PISCIS: Femenino.
El interior es el universo mismo, más aún que el universo, es la totalidad. En el signo anterior captamos nuestras sutiles uniones de tejido en una red humana. En este signo profundizamos aún más: no estamos unidos sino sumergidos. No existe una voluntad más que la de la Totalidad, lo otro es ilusión.  Se concurre hacia una entrega total y perdida del yo.





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